La excepción de Portugal

José Pinto Coelho, líder del Partido Nacional Renovador. Foto / RTP CC BY-NC-SA

En Portugal podemos apreciar la misma situación de España. Un país latino, que sufrió una dictadura autoritaria de derechas y, a día de hoy, con la pobreza e inmigración habitual en los países del sur de Europa. También, al igual que en España, hay factores, pero no hay resultado: es decir, la ultraderecha no crece.

La extrema derecha en Portugal, tras el fin de la dictadura de Salazar, fue incapaz de organizarse para mantenerse como un agente político relevante. Dos décadas después, en los años 90, se funda Alianza Nacional, fruto de la convergencia de dos generaciones, no sin conflictos entre ambas. Por una parte, una generación más joven y radical, y por otra, una más tradicional en línea con la corriente salazarista. Sin embargo, no lograron el mínimo de avales exigido (7.500) para poder constituirse como partido hasta 1999, cuando ya el proyecto se había desinflado por completo.

Partido Nacional Renovador

La táctica que siguieron los radicales de extrema derecha portugueses fue infiltrarse en el Partido Renovador Democrático, un partido de corte más centrista. La inactividad de dicho partido les permitió a los ultraderechistas, en el año 2000, refundar el partido bajo el nombre de Partido Nacional Renovador, cuyo logo es una llama, en línea con otros partidos de ultraderecha europeos como el Frente Nacional de Francia o el Movimiento Social Republicano de España.

Con la formación del Partido Nacional Renovador, se reavivaron las disputas entre las viejas y las nuevas generaciones. Estas últimas fueron asumiendo el control del partido y alineándose con otros movimientos ultraderechistas en Europa. A partir de 2002, los partidarios de la renovación lideraron el partido a través de Paulo Rodrigues (2002-2005), primero, y de José Pinto Coelho, desde 2005 hasta ahora.

Bajo este nuevo liderazgo, el partido se esforzó en rejuvenecer la imagen del nacionalismo portugués mediante la utilización de un lenguaje más cercano al del populismo derechista europeo; es decir, fomentó una crítica al sistema y culpabilizó a los migrantes y a la población islámica. Pese a este intento de renovación, la imagen del partido se vio enturbiada debido a que, a partir de 2007, figuras importantes del partido se vieron envueltas en procesos judiciales relacionados con la actividad criminal del movimiento skinhead portugués, que en aquel momento era un componente activo del partido y estaba afiliado a un importante grupo neonazi, la International Hammerskin Nation.

Los primeros años bajo el mando de Pinto Coelho se enfocaron a ganar publicidad en la opinión pública. Esto se hizo con campañas y acciones provocativas realizadas expresamente para llamar la atención de los medios de comunicación. De este modo, se paliaba la falta de carisma de su líder, lo que supone una anomalía dentro de los movimientos populistas ultraderechistas, que suelen tener como uno de sus pilares básicos un liderazgo fuerte y bien marcado. Quizás, esta sea una de las razones principales por las que el PNR no ha logrado tener un gran impacto, electoralmente hablando, en la sociedad portuguesa. A pesar de que no lograran crecer significativamente en cuanto a adhesión de miembros o apoyo al partido, las campañas realizadas durante los primeros años de Pinto Coelho, basadas en posturas xenófobas y antinmigración, sí que lograron que el PNR se diera a conocer en la opinión pública portuguesa.

En lo que se refiere a la ya mencionada postura sobre la inmigración, el PNR plantea un discurso etnonacionalista, en línea con lo que ha sido uno de los sellos distintivos de la ultraderecha portuguesa desde la década de los 80. Además, se posicionan con la extrema derecha europea, considerando a la inmigración como una “invasión” y una amenaza a la identidad nacional, la seguridad, el empleo y el comercio. Más concretamente, se oponen al Tratado de Schengen, y proponen la reducción de la inmigración a cero. Pretenden lograr estos objetivos mediante el cese de los flujos de migración, con la expulsión inmediata de inmigrantes ilegales condenados por cargos criminales y la repatriación de los inmigrantes de índole económica que no sean capaces de mantenerse por sí mismos. También abogan por el principio de preferencia nacional, es decir, dar prioridad a los autóctonos como forma de paliar los cambios demográficos que se producen como consecuencia de la inmigración, y que “distorsionan” el carácter etnocultural de Portugal.

El PNR despliega un discurso populista para evitar las acusaciones de racismo y xenofobia, justificando su postura al identificarla con la “voluntad del pueblo portugués”. Según su punto de vista, las medidas impuestas por la Unión Europea desde Bruselas han expuesto a los Estados miembros a la “invasión de extranjeros”. Al igual que sus homólogos en el resto de Europa, señalan que la inmigración es el resultado del capitalismo global.

En cuanto a los resultados electorales, dan cuenta de la poca relevancia política de la extrema derecha en Portugal.

Elecciones legislativas en Portugal:

Resultados del Partido Nacional Renovador
2002: 0,09% 4.712 votos
2005: 0,16% 9.347 votos
2009: 0,20% 11.628 votos
2011: 0,31% 17.548 votos
2015: 0,50% 27.269 votos

Algunos de sus puntos más relevantes en su programa electoral, extraídos literalmente, son los siguientes:

  • Apoyar a la familia, la natalidad portuguesa y la educación.
  • Restringir la inmigración e invertir los flujos migratorios.
  • Combatir el crimen y reducir la edad de imputabilidad legal.
  • Combatir la corrupción política y social.
  • Combatir al capitalismo que perjudica a miles de familias portuguesas y pone en jaque a la nación, a las empresas y al trabajo nacional.
  • Combatir la precariedad laboral.

¿Son VOX Y PNR partidos hermanos?

Analizando los partidos de extrema derecha de España y Portugal, podemos apreciar que hay muchas semejanzas entre ellos.

En relación con VOX y PNR, estas similitudes se basan sobre todo en el líder y en la política migratoria. Ambos rechazan cualquier tipo de inmigración tanto en Portugal como España, y lo reflejan por medio de campañas publicitarias llamando la atención de los medios.

Al respecto de la migración podemos ver que el líder de VOX ha realizado declaraciones muy duras contra la inmigración y sobre todo contra el Islam y los inmigrantes que son musulmanes o árabes, a los que acusa de “querer islamizar España”. De esto último, sus declaraciones más graves fueron aquellas en las que Santiago Abascal afirmaba que no quería que España fuese un territorio del Islam y aprovechaba para hacer una relación entre Podemos, Irán y el yihadismo, acusando a la formación morada de yihadistas y llegando a decir: “No queremos una España islamizada por culpa de Podemos desde donde se arroje a los homosexuales desde la Giralda”.

Con estas declaraciones, ofensivas para muchos colectivos y millones de personas, lo que consigue la ultraderecha es darse a conocer, ya que tiene gran difusión en los medios. Por ejemplo, Santiago Abascal llegó a salir en varias ocasiones en La Sexta debido a sus polémicas declaraciones.

El hecho de que los medios puedan dar voz a la extrema derecha es un ejemplo evidente de contaminación (probablemente involuntaria) de los medios de comunicación, que hace que la capacidad de la ultraderecha para influir en la población sea mayor, es decir, los medios actúan como altavoz de declaraciones racistas que atentan contra los derechos humanos cada vez que dan protagonismo a este tipo de partidos.

En el PNR de Portugal nos encontramos la misma situación en cuanto a liderazgo, con Pinto Coelho, un líder no tan mediático como Santiago Abascal. En nuestra investigación hemos buscado los canales por los que Pinto Coelho manifiesta sus ideas y no hemos podido encontrar declaraciones suyas en la Televisión Portuguesa, ya que el PNR utiliza sus propios medios, como por ejemplo su canal de YouTube, su cuenta de Twitter y su propia web. Se puede apreciar que Santiago Abascal y VOX tienen mucha más influencia en los medios.

Otro rasgo común es que tanto Pinto Coelho como Santiago Abascal han participado en política antes de pertenecer a PNR y VOX respectivamente. En el caso del español, fue diputado en el País Vasco por el PP y posteriormente se desligó de los populares por cuestiones ideológicas para crear su propia organización, Fundación Para la Defensa de la Nación Española.

Los orígenes políticos de Pinto Coelho son algo diferentes. El líder portugués del PNR procede de una familia con títulos nobiliarios (tiene familiares condes y vizcondes de algunas zonas de Portugal) y fue el creador de la Asociación por la Familia Numerosa de Portugal (ya que él tiene cinco hijos y es un firme defensor, al igual que Santiago Abascal, de la familia tradicional nuclear y numerosa). Posteriormente, fue uno de los fundadores del Partido Nacional Renovador, tras abandonar la Alianza Nacional, partido también de extrema derecha en el que militó hasta finales de los 90.

La política migratoria y de rechazo al inmigrante, tal y como se ha analizado anteriormente en base a sus programas, es idéntica en ambos partidos. Además, tanto VOX como PNR defienden una ideología tradicional católica, al igual que sus líderes, y esto les lleva a que los inmigrantes que más rechacen sean los musulmanes.